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Fecha de publicación: 26 de Febrero de 2026 a las 12:37:00 hs

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Medio: INFOBAE

Categoría: ESPECTACULOS

Rocío Marengo se emocionó al recordar la internación de su hijo: “Nunca lloré tanto en mi vida”

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Descripción: La modelo explicó cómo se sintió en ese entonces y los temores que atravesó mientras su bebé estaba en neonatología

Contenido: Entre el cumpleaños de Felipe y Marta Fort, remodelaciones en casa y sus primeros días como madre, Rocío Marengo vive una de las etapas más felices de su vida. Después de años de intentos, la modelo disfruta de sus días junto a su pequeño Isidro y, por esa misma razón, este miércoles, se emocionó al recordar la internación que atravesó su pequeño y la angustia que sintió.

Todo comenzó cuando Marengo fue recibida por Ángel de Brito en LAM (América). Allí, la actriz llegó al estudio con su pequeño en brazos, quien pareció ni inmutarse por las cámaras y continuó durmiendo. “Marengo mamá, ¡no puedo creer! ¿Cuántos días?”, expresó el conductor para dar inicio a la charla. Con una sonrisa en su cara, Rocío afirmó: “Va a cumplir tres meses. Nació de ocho meses”.

En ese momento, la invitada recordó cómo atravesaba los días previos a la llegada de su hijo: “Cuando hice la fiesta de la revelación de sexo de Bebito, ya había empezado con un poquito de pérdidas. De hecho, la hubiese suspendido la fiesta si no hubiese hecho... se me había ido de las manos la organización de la fiesta, era muy grande. Si no, también la tendría que haber suspendido, porque ya estaba media rara con el temita de las pérdidas. Y de repente mi obstetra, Falco me hacía hacer reposo relativo. Yo lo hacía, se me cortaba la pérdida. Estaba en mi casa, se me cortaba, no pasaba nada. Asomaba la cabeza a la calle, otra vez”.

Marengo también relató uno de sus temores en esa etapa: “Al ser primeriza, yo lo único que preguntaba es: ¿Pero lo puedo perder? Ya el bebito estaba grande, se sentía. Nunca me dijeron: “Se puede adelantar”. Había un montón de cosas, es un abanico enorme".

Continuando con su relato, la modelo destacó cómo, ante las pérdidas, su obstetra le recomendó hacer reposo absoluto. Pero al sacarle la medicación, las pérdidas no se podían frenar. “Era terrible y ya ahí sí me asusté. No se sabía, pero bueno, las pérdidas eran enormes y en un momento me dice: “Mirá, nace entre hoy y mañana”. Bueno, le digo: “Mañana”. Viste, yo quería manejar siempre todo. Mañana, viene el padre tranquilo, no era como ya. Y de repente me dicen: “No, nace ya, a quirófano””, contó la invitada.

“¿Pero sos miedosa? Porque siempre fuiste mandada para otras cosas", le preguntó De Brito. Fue entonces cuando Rocío reveló: “No, pero con Bebito soy otra. Y empecé a tener miedos, que no tenía. Y de repente a quirófano y llega Edu y le hacen, lo hacen pasar a mi hermana, porque no sabían si llegaba el padre”.

Como si fuera poco, estos temores aumentaron por la serie que Marengo veía en ese entonces. “En ese momento yo estaba en reposo y me pongo a ver En el Barro. Y le robaban el bebé a las chicas. No sabés cómo le decía a Edu: “No te separás del bebé. Edu por favor, por nada del mundo”. Yo extendí mi internación lo más posible, porque claramente si me podía hacer la muerta, me hacía. No me quería ir", relató.

Luego, Rocío desató las risas en el estudio al comentar la “trampa” que hizo para seguir en el hospital: “Y en eso me pongo un jean y ya estaba, me iba a Neo y me dice una enfermera: “Estás bárbara, pero si te ven así, te dan el alta”. Dame un minuto, volví, pijama de vuelta. Muerta. Le digo: “¿Qué tengo que decir? Tenía mal el hierro”. Digo: “¿Cuáles son los síntomas?“. ¡Ay, perdón, no está bien. Pero pará, me quisieron transfundir".

Aún así, la modelo tuvo que regresar a su casa mientras su bebé seguía en neonatología: “Nunca lloré tanto en mi vida y me lleva a un momento, pero jamás vivido. No paraba de llorar, pero una angustia. Enseguida me vuelvo a Neo. Y ahí después me llega un consejo de Pame David, que me dice: “Mirá, en Neo no se necesitan mamás bajas, ¿viste? Arriba”. Y fue como un cachetazo de tipo: “Sí, dale, acá estoy, ¿qué hay que hacer? De siete de la mañana a tres de la mañana, listo, acá estoy”.

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