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Fecha de publicación: 6 de Enero de 2026 a las 14:35:00 hs

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Medio: TN

Categoría: GENERAL

Qué es la fascia y por qué los expertos la consideran nuestro segundo cerebro

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Descripción: Es un sistema del organismo que guarda mucha información. Además, tiene influencia en la longevidad.

Contenido: Alguna vez escuchamos hablar que en la masa muscular y en la microbiota hay un segundo cerebro y la última teoría de los que estudian la biomecánica del cuerpo afirma que esa inteligencia que está presente en todo nuestro cuerpo también se concentra en la fascia, la red continua de tejido conectivo que integra todas las células y que contiene más terminaciones nerviosas sensoriales que músculos, médula espinal y mente juntos.

De todos los sistemas, la fascia es uno de los que tiene mayor densidad de información del cuerpo, ya que, tiene receptores que perciben la presión, la tensión y la vibración y traducen esas fuerzas físicas en señales eléctricas y químicas. La fascia escucha, responde y transmite información a una velocidad mayor que el propio pensamiento consciente. Estas señales viajan a través de su red interna para guiar nuestra coordinación, postura y equilibrio, antes siquiera de que el cerebro pueda procesarlas.

La fascia no es un tejido pasivo o meramente estructural y la especialista española en bioestética funcional, Yvette Pons, quien cuenta con más de treinta años de experiencia, explica que la fascia tiene una arquitectura compleja, densamente inervada, vascularizada y con células vivas que responden a estímulos mecánicos y metabólicos. “Esto le permite influir en la postura, la transmisión de fuerzas, la sensibilidad, la inflamación, la mecánica muscular y, probablemente, en procesos relacionados con envejecimiento y cambios en la apariencia”, indica.

Por su lado, el doctor alemán Robert Schleip, un destacado investigador de la fascia y presidente fundador del Congreso de Investigación de la Fascia la describe como un tejido sensorial y emocional y afirma que la sensación del estado interno del cuerpo (interocepción) y la sensación del cuerpo en el espacio (propiocepción) están determinadas en gran medida por la fascia.

Los expertos señalan que esa capacidad emocional de la fascia permite actuar sobre ella para mejorar a nivel físico, pero también psicológico o emocional y Schleip dijo que, si estamos bajo estrés crónico durante mucho tiempo, no son nuestras fibras musculares las que se acortan y tensan, sino los tejidos conectivos fasciales los que se endurecen con el tiempo.

La fascia es capaz de recordar tensiones mecánicas y adapta su estructura ante sobrecargas, compensaciones posturales o estrés. “Esto puede terminar reflejándose en rigidez, cambios de tono, desequilibrios estructurales y, en consecuencia, alteraciones morfológicas que afectan la apariencia física”, explica Pons.

Schleip dio a conocer cómo interviene este tejido en distintos biomarcadores de longevidad:

Mantener en buen estado nuestro tejido conectivo es clave para gozar de buena calidad de vida a cualquier edad, mientras que, al igual que los músculos y las articulaciones, necesita atención constante para mantenerse flexible, hidratado y resistente.

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La especialista señala que hay varias estrategias para cuidar la fascia. Sugiere incorporar ejercicios de movilidad, estiramiento y fuerza suaves, preferiblemente que involucren cadenas musculares largas y posturas variadas, para mantener elasticidad, circulación y deslizamiento fascial. Además, añade consejos generales de autocuidado: buena hidratación, higiene postural, descanso y control hormonal y metabólico.

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