Fecha de publicación: 30 de Diciembre de 2025 a las 19:08:00 hs
Medio: TN
Categoría: GENERAL
Descripción: La presión por “empezar de cero”, los balances personales y el miedo a no cumplir expectativas pueden disparar ansiedad en esta época. Un especialista explica por qué pasa y cómo atravesarlo mejor.
Contenido: Cuando termina Navidad y se acerca el inicio de un nuevo año, muchas personas entran en un período de reflexión. Para algunos, ese balance trae tranquilidad. Para otros, en cambio, aparece la ansiedad, la culpa por lo que no se hizo y la sensación de que “el tiempo se acaba”.
“El Año Nuevo suele activar una evaluación interna muy intensa”, explica el Dr. Ravi Gill, psicólogo de la salud y fundador de Smart Mind Health. “La gente empieza a pensar en todo lo que no logró y queda atrapada en pensamientos negativos”.
Según el especialista, una de las claves está en observar la frecuencia de los pensamientos.
“Una forma común de reconocer la ansiedad es observar los pensamientos que surgen y su frecuencia”, dice Gill. “Así que, piensa en la frecuencia con la que piensas en las cosas que no has hecho”.
No se trata de un pensamiento aislado, aclara, sino de cuando se vuelve repetitivo.
“Si constantemente volvemos a ese espacio donde surgen pensamientos negativos y nos quedamos atrapados en ese bucle de pensamientos negativos, probablemente sea ansiedad”.
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La ansiedad también puede distorsionar la forma en que una persona evalúa su propio año.
“Si sufres de ansiedad, quizás no puedas considerar que tal vez tus metas fueron poco realistas o que el año fue realmente difícil”, reflexiona Gill. “Quizás te cueste ver los aspectos positivos, ya que te centras demasiado en lo negativo”.
El problema no es sentir estrés ocasional, sino sostenerlo en el tiempo.
“Durante un corto periodo, el estrés puede ser muy beneficioso porque nos ayuda a sentirnos motivados y a lograr resultados”, afirma Gill. “Sin embargo, si dejas que ese estrés se acumule durante largos periodos, puede tener un impacto muy negativo en la salud”.
Entre los principales desencadenantes, el especialista menciona la comparación social y las expectativas poco realistas.
“Cuando sales con amigos o colegas en esta época del año, mucha gente empieza a hablar de propósitos de Año Nuevo, lo que te lleva naturalmente a ese espacio de reflexión”, dice Gill.
También influyen las redes sociales. “La gente comparte constantemente fotos de sus logros en línea y es fácil compararse con eso”, señala. “Mucha gente queda atrapada en este círculo negativo y en la idea de que se les acaba el tiempo”.
A esto se suma la pausa entre Navidad y Año Nuevo, cuando se rompen rutinas y hay más tiempo para rumiar pensamientos.
“Durante ese período de calma en el que no tienes cosas que hacer, puedes mirar alrededor de tu casa y pensar: ‘Ah, ahí está ese proyecto que no terminé’, y entrar en un estado mental negativo”.
El especialista propone estrategias simples y realistas.
La ansiedad de Año Nuevo no es una falla personal, sino una respuesta común a la presión, la comparación y la incertidumbre. Entender por qué aparece y bajar la exigencia puede ser el primer paso para empezar el año con más calma y menos culpa.
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