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Fecha de publicación: 16 de Diciembre de 2025 a las 10:52:00 hs

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Medio: INFOBAE

Categoría: ESPECTACULOS

Una fiesta de cuento: Sarah Burlando celebró sus 3 años a pura diversión entre juego y sus personajes favoritos

Portada

Descripción: La hija de Fernando Burlando y Barby Franco vivió una celebración inolvidable en compañía de familiares y amigos, entre ellos Ana García Moritán y Pampita

Contenido: La llegada de los tres años para Sarah Burlando, la hija del abogado Fernando Burlando y la modelo Barby Franco, se convirtió en un verdadero cuento hecho realidad. El festejo comenzó con un emotivo video donde la pequeña despide un globo dorado con el número dos, atraviesa la puerta hacia una habitación decorada con el número tres, y recibe la sorpresa de una torta de tres pisos, rodeada de una ambientación de ensueño. Pero esa torta apenas anticipó lo que vendría: una celebración que dejó huella y transformó el cumpleaños en un universo de alegría, color y fantasía para Sarah y todos los que la acompañaron, entre ellos su mejor amiga, Ana García Moritán, junto a su madre Pampita.

El día elegido fue el lunes 15 de diciembre. Cada detalle estaba planeado para invitar a los chicos a sumergirse en una experiencia inolvidable. ¿Cómo se logra que un cumpleaños infantil se convierta en una experiencia inmersiva? La respuesta fue una cuidada combinación de estética, juegos y afecto genuino.

Las imágenes del inicio cuentan una historia por sí solas. Muestran a Sarah de espaldas, envuelta en su vestido blanco de falda amplia y un moño con lazo que cae sobre su espalda, como si fuese la protagonista de una película de fantasía. Frente a ella, flota un globo dorado con el número dos, mientras sobre el piso —oscuro y brillante— una fina lluvia de papel dorado anuncia que hay celebración en puerta. Las paredes blancas, adornadas con coronas de muérdago, aportan un fondo sereno, casi majestuoso.

Tras ello, Sarah se acerca a una puerta blanca y toma el picaporte con decisión. Sabe que del otro lado el mundo cambia: se despide simbólicamente de sus dos años y va al encuentro de su nueva edad. Al abrir, un globo dorado con el número tres la espera, y tras la puerta se encuentran estructuras similares a un castillo de cuento: columnas, ventanas, líneas suaves. El lazo de su vestido se despliega aun más y acompaña el gesto de crecimiento.

La emoción alcanza su punto máximo frente a la torta: una torre blanca de volados, decorada con un cartel dorado que dice “Feliz Cumple” y coronada por tres velas doradas, simples y elegantes. Frente a esa torta, Sarah se prepara para soplar las velas, mientras a su derecha un ramo de rosas color crema en un jarrón y una lluvia de papel dorado decoran la mesa. Al fondo, las formas del castillo completan la escenografía de un momento único. Cada gesto, cada detalle, refuerza la idea de un festejo pensado para la felicidad de la homenajeada. A su lado, además de sus padres se encuentra su mejor amiga, Anita. Y al costado de Barby, Pampita, aplaudiendo a la cumpleañera mientras le entonan el feliz cumpleaños.

A continuación, todo se convertiría en risas y emociones. El cumpleaños de Sarah superó cualquier modelo tradicional: la propuesta apostó a una experiencia lúdica y sensorial, con una ambientación basada en colores pastel —lila, celeste, rosa y menta— que crearon un ambiente dulce, armónico y relajado. Las mesas y sillas estaban especialmente diseñadas a la escala de los más chicos; los detalles personalizados y la cuidada disposición del mobiliario reforzaron la idea de orden y comodidad, en un reconocido salón para eventos de la zona norte de la provincia de Buenos Aires.

La lista de invitados incluyó amigos, familia y muchos niños. Cada uno encontró un espacio para el disfrute: desde juegos que invitaban a la creatividad y la imaginación, hasta rincones llenos de sorpresas pensados para el asombro y la diversión. En este cumpleaños, las cámaras no captaban solo rostros felices, sino la esencia misma de la infancia: la libertad de jugar, la alegría de compartir y la intensidad de vivir cada minuto con asombro.

Las imágenes del evento retrataron el espíritu del día: energía, vitalidad, una celebración compartida. No hubo rincón que no respirara alegría enteramente pensada para que los chicos se sintieran protagonistas y disfrutaran sin límites. El clima festivo y lúdico se expresó en la frescura de la ambientación, en el canto de cumpleaños, en los colores suaves que abrazaron a grandes y chicos por igual.

Así, Sarah celebró su tercer aniversario rodeada de quienes más la quieren; con un festejo que fue mucho más que un simple cumpleaños, fue un homenaje a la infancia, a la ilusión y al amor con el que crece.

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