Fecha de publicación: 12 de Diciembre de 2025 a las 10:40:00 hs
Medio: INFOBAE
Categoría: GENERAL
Descripción: Frente al aumento mundial de la enfermedad, los especialistas señalan medidas específicas para reducir la exposición a factores ambientales vinculados con su desarrollo
Contenido: La enfermedad de Parkinson es la segunda afección neurodegenerativa más frecuente a nivel global, solo superada por el Alzheimer. En 2021, los casos registrados alcanzaron casi 12 millones en todo el mundo, y las proyecciones indican que esta cifra podría superar los 25 millones para 2050.
Este crecimiento acelerado representa un desafío no solo para quienes la padecen, sino también para sus familias, comunidades y los sistemas de salud pública.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que tanto el Parkinson como el Alzheimer se convertirán en la segunda causa principal de muerte en el planeta para 2040, superando las muertes asociadas al cáncer.
“Ahora estamos creciendo como enfermedad neurodegenerativa más rápido que la enfermedad de Alzheimer; eso debería captar la atención de todos”, dijo recientemente el neurólogo Michael Okun, director de la Fundación de Parkinson de EEUU, en conversación con el doctor Sanjay Gupta, en su podcast de CNN Chasing Life.
Y completó: “Es obvio, absolutamente obvio, al observar a las personas con la enfermedad que no se trata solo de una enfermedad de la dopamina; no es solo una enfermedad del cerebro. La vemos en el intestino. La vemos en la piel. La vemos en múltiples órganos”, dijo Okun. “Por lo tanto, es fundamental que nos preguntemos el porqué: ¿Por qué comienza? ¿Por qué progresa? ¿Por qué se propaga?”.
Según la Fundación de Parkinson de EEUU, esta enfermedad es un trastorno neurodegenerativo que afecta principalmente a las neuronas encargadas de producir dopamina, un neurotransmisor esencial para el control de los movimientos corporales. Estas neuronas se localizan en la sustancia negra, una región específica del cerebro.
La pérdida progresiva de estas células provoca los síntomas característicos de la enfermedad, como temblores, rigidez muscular, lentitud de movimientos y alteraciones en el equilibrio. Aunque las causas exactas aún no se comprenden completamente, la evidencia científica apunta a una combinación de factores genéticos y ambientales.
Entre el 10% y el 15% de los casos de Parkinson tienen un origen genético claro. Sin embargo, para la mayoría de los pacientes, la causa subyacente parece estar relacionada con la exposición a toxinas ambientales presentes en el aire, el agua, los alimentos y diversas sustancias químicas cotidianas.
El doctor Okun, en su último libro sobre la enfermedad, “El Plan Parkinson: Un Nuevo Camino hacia la Prevención y el Tratamiento”, coescrito con el doctor Ray Dorsey, investiga la relación entre la enfermedad y una serie de sustancias químicas que atacan el cuerpo, como el paracuat, un herbicida comercial ampliamente usado en los EEUU, que está prohibido en 32 países, incluyendo la Unión Europea y Chin.
La edad se reconoce como el principal factor de riesgo de Parkinson: aproximadamente el 1% de las personas mayores de 60 años lo padece. El género también influye, ya que la enfermedad es más común en hombres que en mujeres, según explicó la Fundación de Parkinson de EEUU.
En cuanto a los factores ambientales de riesgo, según la fundación, son los siguientes:
El doctor Okun incluye en su libro varios consejos, entre ellos los siguientes:
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