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Fecha de publicación: 9 de Diciembre de 2025 a las 11:31:00 hs

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Medio: TN

Categoría: GENERAL

“El trigo viene con rindes históricos, pero la proteína cayó fuerte”, alertan en el norte bonaerense

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Descripción: El ingeniero agrónomo Mariano García analizó la campaña 2024/25 y reflejó resultados desiguales en arvejas, retrocesos marcados en lenteja y la recuperación del maíz tras la “chicharrita”.

Contenido: En los caminos rurales del norte bonaerense, donde la cosecha avanza con una mezcla de polvo, cansancio y entusiasmo, la campaña fina empezó a dejar señales claras.

Entre el ruido de las cosechadoras y los camiones que zigzaguean por rutas deterioradas, el ingeniero agrónomo Mariano García, hizo una lectura precisa del momento: “El trigo viene con rindes históricos, pero la calidad nos está jugando en contra”.

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El campo lo confirma. Los primeros lotes trilla­dos muestran un comportamiento excepcional, con rindes que superan cómodamente los promedios regionales.

García detalló que “los 60 o 65 quintales por hectárea se repiten en muchos establecimientos, e incluso aparecen lotes que rompen los 5000 kilos”, algo impensado hace apenas tres campañas, cuando la sequía había arrasado la esperanza productiva.

Sin embargo, detrás de la euforia inicial se esconde una preocupación que se repite en chacras, galpones y grupos técnicos: la proteína cayó fuerte. Con valores situados entre 8,5% y 9,5%, el cereal queda por debajo del 10,5% requerido para evitar descuentos comerciales.

“El exceso de agua lavó nitrógeno y además, cuando el cultivo rinde tanto, la fertilización queda corta. Es una combinación difícil de revertir”, explicó el agrónomo.

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“Los descuentos van a aparecer, no hay forma de esquivarlos. Pero el rinde compensa, y este año el clima nos permitió recuperar lo perdido”, resumió García.

Mientras el trigo marca un punto alto, las legumbres muestran un panorama mucho más heterogéneo. Las arvejas, un cultivo que supo ganarse un espacio en la zona, exhibieron rendimientos que van desde los 800 kilos por hectárea hasta picos de 3000 kilos.

“La brecha es enorme —admitió García—. Hay lotes que no deberían volver a sembrarse en tan pocos años. El INTA recomienda cuatro o cinco años para evitar problemas sanitarios y de suelo, pero muchas veces la rotación ideal es difícil de cumplir”.

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La lenteja, en cambio, prácticamente no tuvo oportunidad. Con un invierno húmedo que complicó los estadios tempranos, los rendimientos se ubicaron lejos de los valores esperados. “Es un cultivo muy sensible al agua. Cuando el perfil se satura, la respuesta es inmediata y negativa”, detalló el técnico.

El maíz recuperó la superficie perdida tras la epidemia de “chicharrita” de 2023. Esa plaga, que había provocado pérdidas generalizadas, retrocedió gracias al clima más frío y al manejo más estricto de los productores.

“Todo lo que se había caído el año pasado vuelve a aparecer. Y creo que la superficie va a seguir creciendo. El maíz vuelve a ser una herramienta clave para rotar y cuidar el suelo”, sostuvo García, quien remarcó que esta recuperación será determinante para mejorar los perfiles productivos de la región.

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El relato técnico convive con lo que se ve diariamente en los caminos. Camiones cargados que avanzan a paso lento por rutas provinciales cuarteadas, cunetas sin mantenimiento, accesos rurales que la lluvia volvió intransitables. “Es imposible hablar de productividad si no podemos sacar la cosecha por buenos caminos”, señaló García.

En la entrevista, el agrónomo no esquiva el tema más áspero: la falta de estabilidad macroeconómica. Con precios internacionales presionados a la baja, costos en alza y reglas que cambian año tras año, el productor opera en un escenario de permanente incertidumbre. “El sistema impositivo es tremendo”, subrayó.

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Al cierre de la recorrida, García sintetizó la campaña en una frase que refleja el ánimo del sector: “El potencial está. Lo que falta es previsibilidad. Si las reglas acompañan, el productor puede planificar y avanzar”.

El norte bonaerense transita una campaña que muestra lo mejor y lo peor del sistema: rindes extraordinarios, calidad discutida, legumbres golpeadas, maíz en recuperación y un entramado económico que sigue condicionando cualquier decisión.

Mientras las tolvas se llenan y los camiones se alinean camino al puerto, queda claro que el clima ayudó. Ahora, dicen los productores, es el turno de las políticas.

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