Fecha de publicación: 8 de Diciembre de 2025 a las 12:32:00 hs
Medio: INFOBAE
Categoría: GENERAL
Descripción: Esta opción es ideal para evitar problemas de estabilidad en funciones en las que es de vital importancia
Contenido: Esto no quiere decir que el WiFi no sea útil, sino que al hacer la conexión de manera física se potencian todas las bondades del internet para funciones específicas, que van más allá de una siempre conexión para realizar búsquedas o ver videos de redes sociales.
Uno de los contextos donde las deficiencias de la red inalámbrica se exponen con crudeza es en los videojuegos en línea. Basta con perder un paquete de datos porque la señal WiFi se ve interrumpida por la actividad de otros dispositivos para que una partida online quede arruinada.
La conexión por cable minimiza la latencia hasta niveles casi imperceptibles, brinda acceso más estable a los servidores y asegura descargas de títulos o actualizaciones sin altibajos ni tiempos de espera excesivos.
Novedades recientes, como la Switch 2 con base compatible de fábrica con Ethernet, son reflejo de esta necesidad. La PlayStation 5 y las consolas Xbox ofrecen prestaciones más consistentes si se conectan por cable, especialmente para quienes participan en competencias digitales donde cada milisegundo cuenta.
En partidas online, depender del WiFi puede traducirse en pérdidas súbitas de conexión, retrasos o “lag” persistente, elementos que desaparecen al emplear Ethernet.
El contenido multimedia exige constancia y capacidad de respuesta en la conexión. Cuando la familia decide utilizar distintas plataformas de streaming bajo el mismo techo, el ancho de banda disponible por WiFi se reparte y puede colapsar con facilidad ante los picos de demanda.
Quienes han visto sus series favoritas descender de 4K a 720p sin motivo aparente, o experimentan interrupciones o “buffering” recurrente, entenderán la frustración que esto causa.
Mediante un cable Ethernet, la señal llega intacta al televisor o reproductor multimedia, eliminando retrasos, caídas de calidad y pausas involuntarias. Esta diferencia se vuelve aún más evidente al consumir contenido en resoluciones altas, como HDR o 4K, donde cada fotograma cuenta y donde las interferencias de la red inalámbrica pueden generar pausas molestas o imágenes pixeladas.
Las impresoras frecuentemente se convierten en el eslabón débil de la red doméstica. Por WiFi, es fácil que un equipo deje de responder, “desaparezca” de la red o presente errores al imprimir en el momento más necesitado. El uso de Ethernet elimina estos problemas, estableciendo una comunicación inmediata y estable entre la impresora y la red.
Pulsar imprimir y recibir la hoja sin esperas ni reconexiones es una prioridad en ámbitos laborales y personales. Este cambio sencillo puede transformar la experiencia de uso, eliminando frustraciones típicas como la necesidad de reiniciar la impresora o el router para que vuelvan a comunicarse.
En un entorno en el que el teletrabajo, las videollamadas constantes y las transferencias de archivos pesados se han convertido en el día a día, la confiabilidad gana peso frente a la movilidad.
Utilizar un adaptador USB-C a Ethernet en un portátil sin puerto integrado es una inversión pequeña que previene caídas de conexión, microcortes y fallos en la transmisión de grandes volúmenes de datos.
El WiFi, por veloz que resulte con los estándares recientes, no equipara la regularidad del Ethernet, especialmente cuando diversos miembros de la familia acceden simultáneamente a la red. Conectando el ordenador laboral por cable se evitan interrupciones en videollamadas, cargas de archivos a la nube o el acceso a servidores remotos.
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