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Fecha de publicación: 8 de Diciembre de 2025 a las 06:54:00 hs

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Medio: INFOBAE

Categoría: GENERAL

Qué significa no querer armar el árbol de Navidad, según la psicología

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Descripción: Algunas personas prefieren evitar este ritual por su conexión con los festejos y celebraciones de estas fechas. Cuáles son los cuatro perfiles de personalidad que existen para pasar las Fiestas

Contenido: No todas las personas sienten alegría por armar el árbol de Navidad, y la psicología ofrece diversas explicaciones para este fenómeno. Mientras que para algunos la decoración navideña representa felicidad y unión, para otros puede evocar recuerdos melancólicos, estrés o sentimientos de tristeza.

A diferencia de la infancia, cuando predominaba la expectativa de los regalos y la ilusión, la adultez trae consigo la resonancia de pérdidas familiares o conflictos no resueltos, lo que puede influir en la disposición hacia rituales como armar el árbol de Navidad. Para algunas personas, evitar esta tradición se convierte en una forma de regular la carga emocional y marcar un límite personal.

El doctor Rolando Salinas (MN 72241), jefe de Salud Mental del Hospital Alemán y profesor de Psicología de la Salud en la Universidad Católica Argentina (UCA) explicó en Infobae: “En general, las fiestas de fin de año son un motivo de encuentro y de unión familiar. Sin embargo, hay que aceptar que conllevan un componente de estrés debido a cuestiones relacionadas con la organización de las reuniones, los cierres y balances del año laboral y personal, sumados a las preocupaciones excesivas, que son fuente de ansiedad”.

Los duelos por los ausentes son otro motivo de estrés en esta época, dijo el doctor, y agregó: “Muchas personas reviven las pérdidas, los fallecimientos, las rupturas familiares, y en nuestro caso actual, la distancia de los jóvenes emigrados. Los padres, en especial a cierta edad, se alegran del progreso de los hijos que partieron, pero también toman conciencia de la ausencia”.

El doctor Salinas agregó que el cambio en las estructuras familiares tradicionales también ha puesto a prueba a las celebraciones de fin de año, “que pueden suponer un cierto estrés adaptativo para aceptar modelos más complejos con una pluralidad de dinámicas de convivencia”.

Todos estos factores pueden ser de peso a la hora de preparar la casa con la decoración navideña para las fiestas.

Existen diversas razones por las que algunas personas prefieren no armar el arbolito de Navidad. Entre los motivos más frecuentes que enumeran los expertos se destacan:

Cada una de estas razones evidencia que el vínculo con las fiestas es personal y variable, y que no existe una única manera correcta de atravesar este período.

El doctor Thomas Henricks, profesor de Sociología en la Universidad de Elon, en un artículo en Psychology Today expresó que la mayoría de la gente se encuentra atrapada en la expectativa pública de ser festiva o alegre. No todos tienen “el espíritu navideño“, afirmó.

Así, el experto identificó cuatro perfiles de personalidad que suelen manifestarse durante la Navidad, cada uno con sus propios desafíos emocionales:

El controlador. Personas con ideas muy definidas sobre cómo deben celebrarse las fiestas, a menudo basadas en recuerdos de la infancia. Suelen asumir la mayor parte de la organización y buscan que todo ocurra según sus expectativas. Aunque su dedicación puede aliviar la carga de otros, también puede generar tensiones.

El atrapado. Se trata de quienes participan en actividades navideñas por obligación más que por deseo. La presión social y familiar puede llevarlos a asistir a reuniones o eventos que preferirían evitar. Henricks mencionó que este grupo enfrenta desafíos particulares, como la exposición a conflictos familiares latentes o la necesidad de cumplir con expectativas ajenas, lo que puede aumentar el malestar emocional.

El sobrecargado. La mayoría de las personas experimenta limitaciones de tiempo y energía durante las fiestas. Las obligaciones laborales, los preparativos, los gastos y los desplazamientos generan una acumulación de estrés. A esto se suman los excesos en comida y bebida, así como la inversión emocional que implica la temporada. Henricks subrayó que la tensión suele aumentar a medida que se acerca la fecha, y que la combinación de preocupaciones financieras, falta de sueño y hábitos poco saludables puede afectar el bienestar general.

Los expertos recomiendan aprender a gestionar el estrés para pasar unas felices fiestas. Una planificación anticipada y la toma de decisiones familiares colaborativas son elementos clave para mitigar las tensiones y pasar un buen momento.

El doctor Salinas afirmó: “La recomendación más importante es poder separar lo importante de lo accesorio, poniendo el acento en mejorar y disfrutar los vínculos interpersonales significativos”.

Finalmente, el doctor Henricks recomendó: “En lugar de renunciar a las conexiones con los demás en esta época del año, tal vez lo más sabio es pensar sobre los tipos y niveles de participación social que podemos soportar, abordar las reuniones de las fiestas de manera selectiva y encontrar las propias formas de demostrar el cariño por los demás. La mayoría de las personas tienen bastante claro qué y quién les importa realmente. La Navidad es una oportunidad para implementar esa visión“.

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