Fecha de publicación: 7 de Mayo de 2026 a las 16:01:00 hs
Medio: INFOBAE
Categoría: ESPECTACULOS
Descripción:
Contenido: La separación de Adabel Guerrero y Martín Lamela sacudió el mundo del espectáculo y sorprendió a quienes seguían su historia, una de las más largas y estables de la farándula. Después de 18 años juntos y una hija en común, la noticia puso fin a un vínculo forjado con esfuerzo, cariño y múltiples apuestas por la familia. El fantasma de infidelidades y engaños opacó el recuerdo de una relación que comenzó con todos los condimentos de una novela rosa.
Su historia de amor comenzó de manera sencilla y lejos de cualquier escenario de glamour. Adabel, en pleno auge de su carrera y recién instalada en Buenos Aires, buscaba un auto y llegó a la agencia de Martín por recomendación de un amigo. Él, recién separado, la recibió en medio de su propio proceso de reconstrucción personal. “Tenía todo el ropero en el baúl cuando la fui a ver”, recordó ella. Adabel necesitaba un vehículo en cuotas y sin garantía, y ese gesto de confianza fue el primer paso hacia algo inesperado.
La conexión surgió casi por casualidad. Tras la compra, Martín la acercó hasta el gimnasio donde debía ensayar para ShowMatch. Durante el trayecto, hablaron de todo, sin apuro ni expectativa. “No fue amor a primera vista, pero me enamoró que era un chico de barrio divino”, confesó Adabel. Al poco tiempo, la relación se formalizó y, en palabras de la bailarina, “a la semana estábamos conviviendo”. El auto, finalmente, se lo terminó comprando, lo pagó a tiempo y luego lo vendió, pero esa anécdota quedó como símbolo de un inicio fuera de los moldes.
Durante dieciocho años, Adabel y Martín compartieron desafíos, proyectos y la llegada de Lola, su hija, en 2018. Martín ya era padre de tres varones de su primer matrimonio, y juntos ensamblaron una familia que sumó afectos y rutinas compartidas. Adabel reflexionó sobre el paso del tiempo y los cambios en la relación: “Hay cosas que ya se pierden y te gustaría volver a tener, pero un poco resignás porque no sé si se vuelven a tener. La emoción del principio, por ejemplo. Pero ahí está la decisión de elegir…”. La pareja atravesó crisis y momentos difíciles, pero siempre buscó recomenzar y priorizar la armonía familiar.
Dentro de esa red de afectos, Claudia, exesposa de Martín, fue tomando un lugar inesperado y fundamental. Al principio, Adabel no conocía su historia y ni siquiera pensaba en ella. “Cuando conocí a Martín no sabía que estaban recién separados. Después él me explicó que hacía tiempo que ya habían tomado la decisión y, bueno, yo en ese momento estaba disfrutando mi momento, no estaba pensando en ella, sinceramente, porque ni la conocía”, contó. El tiempo transformó la distancia inicial en una amistad genuina. Claudia se mudó a Mendoza y, al regresar, atravesó una etapa de desempleo. Adabel, que tenía una escuela de danza, le ofreció trabajo. “Ya nos conocíamos, yo había ido a Mendoza a conocer a sus tres hijos y Claudia me invitó a tomar unos mates. Ahí fue la primera vez que entablamos una conversación”, relató.
La relación con Claudia fue creciendo y se volvió tan cercana que Adabel confiaba en ella el cuidado de su hija. “Yo a mi hija no la dejaba con nadie. Fue un apego muy fuerte que tuve que trabajar en terapia porque no la podía soltar. A la única persona que se la dejaba era a Claudia por su energía y porque además Lola estaba con sus hermanos”, explicó. Los domingos de asado y las vacaciones compartidas terminaron de sellar una convivencia extendida y armónica, donde las diferencias del pasado cedieron ante los nuevos lazos familiares.
La historia, construida entre afectos, rutinas y segundas oportunidades, atravesó rumores de crisis y versiones de infidelidad antes de su desenlace. Finalmente, Adabel decidió poner en palabras el cierre de este vínculo en un comunicado público. En su mensaje, la artista resumió el dolor y la madurez con la que llegó a la decisión: reconoció los años compartidos, el valor de la familia ensamblada formada junto a Martín y la prioridad absoluta que siempre será su hija. “Martín me dio lo mejor de sí durante muchos años, y valoro profundamente todo lo que compartimos. Sin embargo, con el paso del tiempo, hubo un gran desgaste de la relación por parte de ambos. Al ser una relación larga, no fue algo de un día para el otro”. Explicó que intentaron reconstruir el vínculo durante años, pero llegó un momento en que ya no se sentía bien y necesitó tiempo de introspección y terapia para poder aceptar su sentir.
Adabel remarcó que la separación no fue impulsiva, sino el resultado de mucha reflexión y aprendizaje. “También fue aceptar que una familia puede seguir siéndolo desde otro lugar, más sano y más genuino, aunque la pareja ya no continúe”. Finalmente, pidió respeto y comprensión, priorizando el bienestar de su hija y evitando cualquier conflicto público: “Hoy elijo transitar este momento con respeto, sin entrar en conflictos ni exponer más de lo necesario. Porque hay una historia valiosa y, sobre todo, una hija que merece crecer con amor, cuidado y adultos responsables”.
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