Fecha de publicación: 2 de Mayo de 2026 a las 19:20:00 hs
Medio: INFOBAE
Categoría: ESPECTACULOS
Descripción:
Contenido: La cena pre wedding de Cande Ruggeri y Nicolás Maccari ofreció una puesta en escena delicada y sofisticada en el Palacio Sans Souci, elegido por la novia como el escenario ideal para anticipar el casamiento. “La cena preboda de mis sueños en el lugar de mis sueños”, expresó la influencer, reflejando el entusiasmo por celebrar en un sitio emblemático, rodeado de historia y elegancia y donde se celebrará la gran boda en la noche del sábado.
Para la ocasión los futuros esposos diseñaron un dresscode en tonos claros. Cande Ruggeri eligió para la ocasión un vestido blanco de líneas etéreas y escote profundo, con transparencias y detalles de gasa que aportaron fluidez y movimiento. El diseño, de falda larga con aberturas, dejó ver sandalias blancas y acompañó la silueta de la novia con naturalidad. Llevó el cabello suelto, peinado con ondas suaves, y optó por un maquillaje luminoso que realzó su expresión relajada y alegre. En las imágenes, se la ve posando con los brazos elevados y luego abrazada a Nicolás Maccari, ambos sonrientes y distendidos en el marco de un salón de estilo clásico.
Nicolás Maccari acompañó la elección de Cande con un look en tonos crudos y blancos, compuesto por camisa y pantalón claros y calzado a tono, manteniendo la armonía cromática de la pareja. Su actitud cómplice y la naturalidad al posar junto a la novia completaron la imagen de una pareja entusiasmada por la etapa que están por comenzar.
Entre los invitados se destacaron los padres de la novia. Oscar Ruggeri optó por un conjunto de saco y pantalón beige, camiseta blanca y zapatillas, logrando un equilibrio entre formalidad y comodidad. A su lado, Nancy Otero eligió un vestido satinado color marfil, de breteles finos y detalles de encaje, acompañado por sandalias doradas. Ambos se mostraron sonrientes y relajados, acompañando a su hija en una noche que combinó emoción y alegría.
Emocionada y conmovida, Hilda, la abuela de Cande y mamá de Oscar, compartió su alegría por presenciar este momento familiar tan esperado. “Le doy gracias a la vida, verla así vestida me parece un sueño. Mi Candelita creció, si hasta me dio una bisnieta que me tiene tan contenta. Se hizo grande mi bebita y que yo la esté viendo…”, expresó con ternura. Además, recordó entre risas la primera vez que su nieta le habló de Nicolás: “‘¿Trabaja?’, le pregunté en tono curioso. Y ella me dijo ‘Tranquila, abu, parece que me estoy enamorando’“. Vita, la bisnieta en cuestión, fue la niña mimada de la fiesta, con un pelotero especialmente dispuesto para que hiciera sus travesuras.
La ambientación del salón destacó por la disposición de largas mesas vestidas en blanco, decoradas con copas talladas y centros de mesa de rosas blancas alineadas, acompañadas por velas bajas que aportaron calidez y un brillo suave al ambiente. La luz tenue realzó los tonos claros y generó un clima acogedor, perfecto para el encuentro familiar y de amigos cercanos.
El menú de la noche acompañó la atmósfera de celebración con una propuesta de tres pasos. Como entrada, los invitados disfrutaron de un ceviche de salmón rosado con maíz chulpi, que aportó frescura y contraste de texturas. El segundo plato fue un risotto de hongos de pino con queso mascarpone, cremoso y aromático. El paso principal consistió en un costillar de ternera acompañado de papas andinas, y para cerrar, un cheesecake de dulce de leche con helado de coco como postre.
La atmósfera general de la velada, marcada por la luz de las velas, la decoración floral y los gestos espontáneos de los protagonistas, anticipó el clima festivo del casamiento y dejó en claro el cuidado por cada detalle estético y afectivo.
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