Fecha de publicación: 24 de Abril de 2026 a las 09:32:00 hs
Medio: INFOBAE
Categoría: ESPECTACULOS
Descripción: El artista retoma su carrera con una producción que mezcla música, cine y referencias personales, en una pieza que promete dejar huella en sus seguidores
Contenido: Tras siete años de silencio, y luego de su presentación en la provincia de Córdoba a finales de diciembre, Pity Álvarez volvió a sorprender a sus fans. El músico tocó el corazón de sus seguidores con el estreno de “Lejos de ser”, un single producido por el propio cantante, cuyo videoclip requirió diez meses de realización bajo la dirección de Luis Ortega y la actuación de Rodrigo de la Serna.
El videoclip del tema presenta una propuesta audiovisual con referencias directas a la trayectoria del exlíder de Viejas Locas e Intoxicados. El guion y la dirección de Ortega abren la pieza con la frase “Señora, ¿tiene cambio de 20.000?”, un guiño a “Señor Kioskero” y a la inflación, ya que en aquella canción de Intoxicados la frase era “Señor, ¿tiene cambio de 100?“. Rodrigo de la Serna encarna a un obispo en una escenografía que sitúa a Álvarez en una celda, integrando elementos visuales asociados tanto a la biografía reciente del músico como a tradiciones del realismo y la pintura renacentista.
La combinación de humor, relato y amistad funciona como una “Santísima Trinidad” necesaria para afrontar situaciones extremas. A lo largo del video, de la Serna pronuncia discursos eclesiásticos y habilita un relato de redención y condena: “Todo santo tiene un pasado y todo pecador un futuro. Por eso les ruego, hermanos, no le demos la espalda al amor”.
El nombre de Cristian Pity Álvarez quedó marcado por la tragedia en 2018, tras el homicidio de Cristian Díaz, y las imágenes de caídas irrecuperables por las adicciones. El músico pasó temporadas en prisión y clínicas, atravesó tratamientos psiquiátricos y batallas con sus adicciones. Su proceso judicial sigue abierto, aunque la causa principal permanece suspendida por motivos de salud mental.
Desde lo musical, el tema mantiene un “rocanrol crudo”, apoyado por la producción técnica de Eduardo Bergallo (masterización) y Esteban Kahayan (grabación en La Base Estudio). El estribillo, “Quieren matar al presidente”, acompaña una narrativa que aborda el encierro, la evocación de magnicidios y la violencia política local.
La producción del videoclip se extendió durante diez meses y se posiciona como uno de los proyectos más ambiciosos de Álvarez en los últimos años. Ortega sumó referencias a películas, situaciones contemporáneas y obras renacentistas, consolidando la pieza como un punto destacado tanto en su filmografía como en la videografía del rock argentino. El rodaje incluyó escenas de encierro, discursos religiosos y una narrativa visual que oscila entre el delirio y la denuncia.
El trabajo involucró a un equipo técnico reconocido y apunta a un producto que trasciende el consumo inmediato. La participación de Rodrigo de la Serna responde a un criterio de calidad artística y densidad actoral, diferenciando este lanzamiento dentro de la escena musical.
“Lejos de ser” reafirma el estilo de guitarras crudas característico de Álvarez desde sus inicios con Viejas Locas y su etapa con Intoxicados. La grabación se realizó en La Base Estudio con Kahayan, y la masterización estuvo a cargo de Bergallo, marcando el retorno de Álvarez a los estándares de producción de la industria local.
Este lanzamiento funciona como anticipo directo del show en el Autódromo municipal de Rosario, programado para el 9 de mayo. El regreso al escenario se da en un contexto de alta visibilidad mediática, marcado por la expectativa tanto de sus seguidores como del desarrollo judicial pendiente.
El 21 de diciembre de 2025, el músico había brillado en Córdoba durante su show en el estadio Mario Alberto Kempes. Más de 35 mil personas viajaron de todo el país para ver en vivo el retorno de un músico cuya figura nunca dejó de alimentar leyendas, admiración y polémica en el rock argentino. El inicio resultó tan sorpresivo como el desenlace: el exlíder de Viejas Locas e Intoxicados subió puntualmente al escenario y mantuvo una precisión poco habitual en sus presentaciones, ejecutando un show de dos horas y media en el que todo parecía pensado hasta en el mínimo detalle. El pacto entre público y artista era claro: allí solo tendría lugar la música.
Este regreso llegaba después de siete años de perfil bajo. El nombre de Cristian Pity Álvarez quedó marcado por la tragedia en 2018, tras el homicidio de Cristian Díaz, y las imágenes de caídas irrecuperables por las adicciones. El músico pasó temporadas en prisión y clínicas, atravesó tratamientos psiquiátricos y batallas con sus adicciones. Su proceso judicial sigue abierto, aunque la causa principal permanece suspendida por motivos de salud mental.
El estadio se colmó de familias y grupos de amigos que traían puestas camisetas que remiten a dos décadas de rock callejero. Muchos se apuraron a encontrar el mejor lugar, mientras una cuenta regresiva en pantallas anunciaba la hora exacta del show. Pity apareció vestido con botas y pantalón a rayas, acompañado por una puesta en escena dominada por luces y vientos, bajo la conducción de una banda de músicos experimentados. Roció a sus colaboradores con purpurina, una forma de agradecer “para que brillaran literalmente”, según contó uno de los integrantes del equipo, con glitter plateado en el rostro y la ropa.
Visitas: 0