Fecha de publicación: 15 de Abril de 2026 a las 08:18:00 hs
Medio: INFOBAE
Categoría: ESPECTACULOS
Descripción: La cantante relató cómo sus nervios y un fuerte malestar físico la llevaron a vivir una jornada inolvidable, desde ser telonera del puertorriqueño hasta terminar en su casa sin poder verlo
Contenido: Lo que prometía ser una de las noches más importantes de su carrera terminó convirtiéndose en una experiencia tan intensa como inesperada para Valentina Márquez. La joven artista, que tuvo la oportunidad de abrir el show de Ricky Martin en el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba, sorprendió al revelar el costado menos visible de ese logro: minutos antes de salir a escena, atravesó un momento físico y emocional tan fuerte que incluso debieron llamar a una ambulancia.
La confesión llegó durante una entrevista en el programa Cuarteteando, donde relató con total honestidad cómo vivió esa jornada que, puertas afuera, fue sinónimo de éxito y reconocimiento. “No me lo olvido más por lo mal que la pasé antes”, lanzó entre risas, dejando en claro desde el inicio que la previa estuvo lejos de ser ideal.
Según contó, el malestar comenzó varias horas antes del show. Aunque tenía previsto salir con tiempo hacia el estadio, su cuerpo reaccionó de una manera que nunca había experimentado. “Tenía que salir a las 16. No podía, estaba tirada en la cama del dolor de panza. Tenía una bola de nervios en la boca del estómago, te lo juro. Nunca me pasó. En mi vida me pasó algo así”, explicó, describiendo con precisión ese tipo de ansiedad que muchas veces acompaña a los artistas en momentos clave.
La situación no mejoró con la llegada al Kempes. Por el contrario, su estado físico encendió las alarmas en su entorno. “Llamaron a emergencias porque ya realmente estaba pálida, me vieron mal”, recordó. Aun así, decidió seguir adelante. Se maquilló, se peinó y se preparó para cumplir con su compromiso profesional, aunque, como ella misma definió, lo hizo “medio moribunda”.
Sin embargo, lo más llamativo de su relato fue el giro abrupto que experimentó una vez que pisó el escenario. Aquello que minutos antes parecía incontrolable desapareció por completo. “Toqué el escenario, se me pasó todo. Te juro, nunca me había pasado algo así”, aseguró. En ese instante, la conexión con el público fue total y la energía del show transformó el miedo en disfrute.
Lejos de quedar marcada por el mal momento previo, Márquez destacó que fue uno de los recitales más especiales de su carrera. “Nunca disfruté tanto en mi vida subirme a un escenario. Realmente la reacción de la gente fue tope de gama. No me lo esperaba ni a palo”, confesó, todavía sorprendida por la respuesta del público cordobés.
Pero la historia no terminó ahí. Tras bajar del escenario, su cuerpo volvió a pasar factura. El dolor persistía y el desgaste era evidente. Fue entonces cuando tomó una decisión que nadie hubiera imaginado en una noche de semejante magnitud: irse del estadio sin ver el show principal.
“Le dije a mi mánager: ‘Por favor, llévenme a mi casa’. Ni siquiera vi el show de él”, reveló, en referencia a Ricky Martin, uno de los artistas más importantes de la música latina. La frase, tan contundente como inesperada, rápidamente generó repercusión, ya que resume el nivel de agotamiento físico y emocional que atravesó.
Su prioridad, en ese momento, fue otra. “No daba más del dolor de panza. Quería llegar y verlo a mi hijo y acostarme así en la cama hecha una bolita como si fuera una nenita”, contó, en un relato que mezcla vulnerabilidad, ternura y honestidad. En su casa la esperaban su madre y su hijo, Vicente, quienes se convirtieron en su refugio inmediato tras una jornada tan exigente.
Ese reencuentro tuvo un efecto casi inmediato. “Cuando lo vi a Vicente, se me pasó todo”, afirmó, dejando en evidencia el rol fundamental que cumple su familia en su vida personal y profesional.
Lejos de dramatizar lo ocurrido, Valentina eligió reflexionar sobre la experiencia con una mirada más amplia. “La vida misma. Parte de la vida, el sentir miedo. Ninguno tiene la vida resuelta, ninguno se la sabe toda”, expresó, en una frase que resume el aprendizaje que le dejó esa noche.
Incluso, con el paso de las horas, logró encontrarle un costado positivo. “Me da hasta un poco de ternura”, agregó entre risas, demostrando que, más allá del mal momento, se trató de una vivencia que la marcó y la hizo crecer.
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