Menú Responsive Foundation

Fecha de publicación: 15 de Abril de 2026 a las 08:18:00 hs

COMPARTIR NOTICIA

WhatsApp Facebook

Medio: INFOBAE

Categoría: ESPECTACULOS

Sol Pérez en Lo de Pampita: “Era la tercera en discordia en todas las relaciones”

Portada

Descripción: Presentadora, abogada, modelo y madre de Marco, no esquiva ningún tema. Desde el sexo durante la maternidad hasta su mediática pelea con Javier Milei

Contenido: La presentadora argentina Sol Pérez se convirtió en madre el 4 de abril del año pasado con la llegada de Marco, fruto de su matrimonio con Guido Mazzoni. La conductora agradeció a su pareja, según sus propias palabras: “Gracias porque me diste lo más lindo que voy a tener en la vida. Es todo para mí, todo”.

Durante su visita a Lo de Pampita, la también abogada y modelo habló abiertamente sobre el terrible accidente que provocó la muerte de su abuela Norma, de 82 años, ”una segunda madre para mí, porque vivía con nosotros”.

Reconocida además por su paso como “chica del tiempo” en Sportia y su participación en Bailando por un sueño en 2017 y 2018, actualmente se desempeña como panelista de Gran Hermano y se incorporó al noticiero de Telefe, en el rubro espectáculos. Honesta y frontal, en la charla con Pampita Sol no esquiva ningún tema: desde el sexo durante la maternidad hasta su mediática pelea con Javier Milei, poco antes de que llegara a la presidencia.

Acá, los momentos más destacados de la entrevista:

—Hola, una vez más en Lo de Pampita, hoy me acompaña Sol Pérez, una amiga de muchos años.

—Hola, Caro.

—Puedo decir que te vi crecer, ¿no?

—Sí, literal.

—¿Te acordás esas primeras veces en la tele? ¿Cómo era estar en pantalla, la repercusión, la familia...?

—Sí, yo creo que a mi familia le costó un montón. Porque una cosa es cuando todo es lindo, cuando uno empieza a hacer trabajitos muy chiquititos, todo es hermoso... Pero después, cuando ya todo se hace mucho más global, es difícil, ya no lo manejás vos. Ojo, no hay que creerse ni lo bueno ni lo malo, eso lo aprendés con los años... Cuando dicen un montón de cosas, algunas ciertas y otras... te diría que la gran mayoría, no son verdades.

—¿De cuál te acordás, que decís: “Esto no era nada, nada verdad”?

—Un montón. Que choqué en Panamericana y mi mamá me llama por teléfono y menos mal que la atendí, porque nada que ver. Otra vez dijeron que había maltratado un equipo de maquillaje y peinado, y nada, cero: laburo con Alan y con Camilo hace más de diez años. Siempre tengo muy buena relación con toda la gente del canal. O ser la tercera en discordia: se separaba alguien y yo era la tercera en discordia en todas las relaciones.

—Quiero hablar de la relación que tenías con tu abuela Norma, lo de un accidente que tuvo hace años, y que la persona se dio a la fuga, ¿no? ¿Fue así?

—Fue todo muy raro. En ese momento, mi abuela tenía 82 años y se iba a hacer estudios todo el tiempo. Y me dice: “Bueno, me voy a hacer estudios a la mañana”. Yo me fui a trabajar -hacía el clima en Sportia- y mi abuela se fue a hacer los estudios. Cuando vuelvo suena el teléfono y yo no atendía, todavía había el fijo... Hasta que digo: bueno, voy a atender y me dicen que tuvo un accidente. Yo digo “accidente”, pero no es un accidente. Cruzó la calle y se la llevó puesta este hombre, que venía a mucha velocidad, porque como quedó el auto, fue impresionante. Supuestamente falleció en el acto, pero nosotros creemos que no. Y cuando fuimos a la comisaría, una de las cosas que nos dijeron fue: “Igual ya estaba grande tu abuela”.

—¡Una bestialidad!

—Yo la miré como diciendo: “Vos no tenés ni idea quién era mi abuela. O sea, estás grande vos al lado de mi abuela”. Mi abuela jugaba al tenis todos los fines de semana, iba a aquagym, hacía los cursos de Internet porque ella quería aprender a mandar mails, o sea, le sobraba vitalidad. Así que fue superduro, porque cuando pasan esas muertes, vos no estás preparado, y creo que nunca estás preparado. Al principio no podía ni hablar del tema. Me había quedado una parálisis en la cara porque lloraba todo el tiempo.

—El que no ha vivido esos dolores, creo que no sabe lo que es, porque el recuerdo está tangible todo el tiempo.

—00 Y después está como cada uno tramita el duelo y tenemos que seguir viviendo todos juntos en la misma casa, una habitación cerrada que nadie quiere abrir y cuando abrís te sentás a llorar... Y claro, no puede ser el cementerio vivo en tu casa. Pero todo eso lleva meses.

—¿Cómo es el sexo en la maternidad con la cama compartida?

—¡Y... casi imposible!

—No digas eso.

—Sí, pobre Guido, casi imposible. Nos intentamos organizar. Encima yo quiero buscar otro bebé... Cuando Marco duerme la siesta, Guido está trabajando. Generalmente, Guido se queda un rato más en casa a la mañana y yo voy a trabajar.

—¿Sale mañanero? (risas).

—Imposible. No, vamos buscando horarios cuando Marco ya está dormido a la noche. Pero justo estábamos hablando en el auto y le digo: “mirá, Gui, le digo, no todos los viernes, pero un viernes al mes, por lo menos, tenemos que tener un plan para nosotros”. Es como que vas perdiendo eso de la pareja, de ir a cenar...

—Volver a ser novios un ratito.

—Tenemos cero de noviazgo. Es como todo: Marco, Marco, Marco, todo Marco.

—Claro, a veces decís “hoy lo hacemos y cuando llega el horario te mirás y decís: no, mejor mañana”, porque están muertos.

—Claro, te vas durmiendo porque le das de comer, lo bañás, le ponés el pijamita, toma la memi, lo hacés dormir...

—Sí, total. Pero a ponerse las pilas porque si no la hermanita no va a llegar más (risas).

—Hace unos años te peleaste con Milei. Vos eras chiquita, pero ya con carácter, ¿no?

—Sí, tenía un carácter... Hoy lo veo con otros ojos...

—Pero eso también marcó tu carrera.

—Sí, me ayudó un montón.

—¿Te ayudó?

—Totalmente, sí. Yo, Caro, a vos te hice una que no la recordás, pero fue tremendo.

—Pero no tuvimos nunca problemas.

—Problemas no, pero porque siempre fuiste una genia total. Era mi primer trabajo de panelista y vos estabas de conductora, espléndida. Y te dicen: “Tenemos que pasar de tema”. Claro, yo no sabía ni qué era pasar de tema. Y vos te fuiste a vender algo y yo estaba re enojada. Y vos me dijiste: “¿Qué pasa, Sol, que estás enojada?”. “No, es que yo quiero seguir debatiendo el tema”. (Ríen) No, pero sos divina. Eso me lo acuerdo, porque otra dice: “Volámela a esta piba, no entiende nada”.

—No, porque además todas estábamos aprendiendo a llevar un programa adelante. Yo no había tenido nunca un programa propio, imaginate. Estaba igual que ustedes. Pero volviendo al tema Milei, ¿te acordás de ese momento?

—Sí, sí.

—Quién iba a imaginar que Milei iba a ser presidente...

—No, tremendo. Yo lo felicito porque la verdad que la campaña que hizo fue impresionante, pero cambió totalmente.

—¿Se acordará de esa pelea con vos?

—¡Ay, espero que no!

—¡Esperemos!

—Pero, bueno, yo siento que sí, que mi carácter me ayudó mucho porque decía todo lo que pensaba. Pero hoy no lo haría.

—No, no, para mí hay que hacerlo: no hay que perder esa esencia.

—Sí, pero a veces hay que tener un poco... Tenés que darte cuenta que a veces no da. Ya siento que no tengo tantas ganas de pelear, ¿viste?

—Es que ahora sos mamá. Ella ahora es mamá.

—Como que quiero ir a disfrutar, no tengo ganas de ir a discutir.

—Te llevo a aquella polémica que se generó en un Martín Fierro por un vestido...

—Sí, no estaba preparada para eso.

—¿Para la devolución? Tu primer Martín Fierro, la ilusión de ir por primera vez...

—Sí, fue horrible. Lo que no me gustó de las personas que me hicieron el vestido fue que después aprovecharon todo eso para colgarse, pegarme a mí también y pegar un programa de televisión. Aparte, yo me lo puse con toda la ilusión del mundo el vestido. Estaba haciendo teatro en ese momento con Carmen y me iba directamente. Entonces, después me vestía ahí en el camerín, me puse el vestido. Para mí estaba bien. Llegué y ya no había casi nadie en la alfombra roja...

—Porque venías del teatro. Y esa noche hermosa te fuiste a dormir y al día siguiente...

—Al día siguiente me mataron. Pero aparte dijeron “tenía el pelo que parece que sale de un albergue transitorio”. Yo tenía veintipico de años. O sea, ¿vos no tenés una hija, una amiga, una hermana para decirle eso a una mujer? Un horror. Fue todo un montón.

—No sé si es malicia, es como que hay una una comedia también cuando se critican los looks, ¿no?

—Sí, igual siento como que hoy no se dicen las cosas que se decían en ese momento, como que también era otra televisión... Directamente era en mi contra, era como: “¡No tiene cuerpo para eso!”.

—¿Y lloraste?

—Yo no, mi mamá, pobre.

—Estuve leyendo cómo te chamuyó Guido, chamuya medio raro, ¿no?

—¿Medio? (risas). Pasa que cuando él me decía esos chamuyos yo no me los creía, pensé que me hacía un chiste. No pensé que una persona podía chamuyar así. Ponele, me llegó a decir: “Me gustaría que me muerdas y hacer un molde y colgar la dentadura en la cama”. Cosa que vos decís: eso no lo dice nadie, estás loco. O después me decía: “Estás más buena que el sándwich del recreo largo que tenía en el colegio”. Y yo me reía porque me causaban gracia las barbaridades que ponía. Digo, este chico claramente es gracioso, no me está chamuyando. Pero, claro, cuando empecé a ver su forma de ser, me enamoró por completo. Es muy divertido, ¿viste? No se hace problema por nada. Y yo era todo lo contrario. Mi vida era trabajo, trabajo, todo el día enojada o peleando por algo. Estaba como muy enojada con la vida, hasta mi energía era otra. Siento que era otra persona, ¿viste?

—¿La primer cita dónde fue?

—Yo lo invité a cenar a mi casa, porque él me invitaba a cenar después de entrenar, cuando entrenábamos a la noche me decía: “Bueno, vamos a comer acá a la vuelta”. Y yo iba así toda horrible, que recién terminaba de entrenar, pero destrozada. Pero él... nada. Ni un beso. Entonces, yo tenía una amiga que entrenaba ahí también y le digo: “Che, ¿me podés averiguar a ver qué onda? Porque estoy remando en dulce de leche y este pibe capaz que está en otra”. Y me dice: “No, no...”

—Se estaba tomando su tiempo.

—Pero me dice: “No quiere como involucrarse sentimentalmente, porque ustedes tienen una relación profesor-alumna de gimnasio y como que a él también le servía que yo vaya al gimnasio de él”. Entonces, como que no quería, capaz que teníamos algo y no funcionaba y yo dejaba de entrenar. Y él me dice: “Y a mí me servía que vos vengas a entrenar, porque está bueno tenerte en el gimnasio...

—¿Y cuándo fue todo más fuerte que ya se descontroló?

—Ahí yo dije: “Bueno, nene, ya está, te invito a cenar a casa”. O sea, más indirecta que esa.

—Lo avanzaste vos entonces.

—Sí, más indirecta que esa no había. Nos conocimos en en julio y en octubre nos pusimos de novios, un 10 de octubre. Y en diciembre nos fuimos a vivir juntos.

—Bueno, Sol, me alegro tu recorrido y verte seguir creciendo y creciendo.

—Gracias, igualmente.

—Y lo que más me alegro es la familia divina que tenés.

—¡Ay, muchas gracias!

—Creo que ese es el regalo más grande que uno tiene en la vida.

—Gracias, Caro.

—Así que disfrútenlo mucho, me encanta.

Fotos: Adrián Escandar

Imágenes adicionales
Imagen relacionada 1 Imagen relacionada 2 Imagen relacionada 3

Leer más

Visitas: 0