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Fecha de publicación: 12 de Abril de 2026 a las 08:08:00 hs

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Medio: INFOBAE

Categoría: ESPECTACULOS

Marta Albertini: “Por mis personajes de villana fui odiada, pero también muy amada”

Portada

Descripción: En charla con Teleshow, la actriz relata las reacciones intensas por parte del público ante sus papeles de antagonista. Anécdotas insólitas y una popularidad que rompió fronteras. Hoy brilla en Doradas, de José María Muscari en el Teatro Nacional Cervantes

Contenido: Nadie olvida la primera vez que vio a Marta Albertini en escena. La imagen persiste, atada a una época en la que la televisión y el teatro argentino marcaban la agenda cultural. Marta nació en Uruguay y cruzó el Río de la Plata siendo muy joven. Montevideo fue su punto de partida para estudiar teatro, pero el destino era Buenos Aires: la ciudad donde aspiraba a dejar huella en una industria artística con proyección internacional.

El giro decisivo llegó cuando Alberto Migré la notó tras una breve aparición televisiva. Ese llamado marcó el inicio de una carrera extensa, en la que el aprendizaje y el trabajo junto a nombres reconocidos de la escena argentina se convirtieron en rutina.

Albertini no tardó en consolidarse, cada rol, cada función, fue sumando a una trayectoria que todavía celebran quienes la vieron crecer frente a las cámaras.

En una conversación distendida con Teleshow, Marta Albertini destacó el atractivo de interpretar a personajes oscuros en la pantalla. “El personaje de mala te permite mucho juego”, expresó la actriz.

La intérprete insistió en el potencial lúdico de esos papeles. En sus palabras, encarnar a un villano implica no solo explorar registros inéditos, sino también generar impacto en los demás actores y en el público.

Según Albertini, asumir estos roles brinda la oportunidad de “sorprenderte vos y sorprender a los otros”. Para ella, la construcción de un contrafigura resulta un desafío estimulante, capaz de renovar la experiencia actoral en cada escena. Sus interpretaciones como “la mala” incluyeron una gama distinta de comportamientos y motivaciones, aportando distintos matices a su actuación.

—¿El público cómo te veía?

—Como una psicópata. Pero la verdad que el público me odió y mucho. Pero después con el tiempo me amó. Era como... una necesidad de tenerme pese a lo odiada. (Se ríe)

—¿Qué aportaba el guion de Alberto Migré a tu trabajo?

—Me lo daban muy servido. Migré era escribir las indicaciones a la derecha. Por ejemplo: “Enciende un cigarrillo, se sirve un vaso de whisky...”, te daba mucho material. Y yo me estudiaba todo. Horas encerrada estudiando.

—¿Podés contar alguna de las situaciones más insólitas que viviste a causa de tu fama y de tus paples de malvada?

—Era todo tan ingenuo...un día estaba en el cine Gran Splendid, Y esperando que una amiga sacara una entrada para entrar al cine. Y veo que una mujer empieza a avanzar y avanzar hacia mí, se me acerca y me dice: “Estúpida, no te das cuenta que Claudio no te quiere”, en referencia a Claudio García Satur con quien hice “Dos a quererse”, junto a Thelma Biral.

—¿Te pasó otras veces que alguien te maltrató por la calle?

—Era el momento de más éxito de "Dos a quererse", fui a un negocio y una empleada le dice a la otra: “Atendéla vos, porque yo a esta no la atiendo”, y en la cara me lo decían.

—¿Qué recordás de tus primeras experiencias como espectadora de la televisión argentina?

—Me acuerdo que tenía doce años, y a escondidas veía el programa “Cosa Juzgada” donde estaban estaba Norma Aleandro, Marilina Ross, lo dirigía david Stivel, eran unitarios en blanco y negro, por supuesto. Después me encantaban también los shows, por ejemplo, Casino Phillips, Pepe Biondi.

—¿Por qué decidiste quedarte a vivir en Argentina?

—Me fui quedando, tenía trabajo, papeles inolvidables. Después con los años vino mi mamá a vivir a Buenos Aires, mi hermana, también mi hermano, los dos hoy viven en Australia. Estoy llena de sobrinos australianos, y sobrinos nietos.

—¿Volviste alguna vez a Uruguay a vivir?

—Fui a hacer una obra hace muchos años atrás, en 1978. que dirigió Mario Morgan. “Se busca amante ardiente", un personaje divino. La verdad que me fue muy bien, pero Buenos Airesa mí me enganchó y justo vio la obra Carlitos Perciavalle y me dijo: “¿Por qué no te venís de nuevo a Buenos Aires a hacer conmigo Scapino?”, con dirección de China Zorrilla. Por supuesto acepté. Es decir, ya no me puedo adaptar a Montevideo. Ese tiempo que estuve lo disfruté por mi familia, pero es, es rarísimo lo que me pasa. Es decir, el ritmo de Montevideo no es el mío.

—¿Cómo fue la llegada de las telenovelas argentinas al público internacional?

—El trabajo que tuvimos maravilloso de las telenovelas, fue además de conectarte con el público acá y que el público se acerca a vos y te recuerde. Los argentinos son únicos, siempre te reconocen y, y después van a verte al teatro, pero antes te veía por las novelas. Después con los años también vino el contacto con el extranjero, Italia, Israel.

—¿Qué impacto hubo en esos países?

—Fueron un éxito impresionante...todas. Después “Amándote”, con Arnaldo André en Italia, fue espectacular la repercusión. También trabajé en “Cosecharás tu siembra”, producción de Omar Romay con Osvaldo Laport, “La extraña dama”, también otra con Arnaldo André, que él la dirigió, “Romanzo”. Hoy en día se dan en Italia, en Brasil, en Israel. ¿Sabés por qué nos enteramos?, por Facebook o por Instagram, también. Los italianos tienen locura con las novelas argentinas. Dicen: “Acá en Italia llegan las turcas, pero a nosotros nos gusta las ficciones argentinas”. En Israel me escriben diciendo,y esto le ha pasado a otros actores, “Yo estoy aprendiendo español viendo las novelas de ustedes”.

—¿Cómo percibís el impacto social de las telenovelas y su legado?

—Hay que darse cuenta la función importante que cumple una novela, aprender un idioma, también te pasa que la gente dice: “Ay, gracias a usted que me acompañó, yo estaba enferma, no me podía levantar de la cama y las veía a ustedes y me llenaban la vida”.

—¿En qué consiste tu trabajo actual en teatro y cómo ves la reacción del público?

—Muscari tuvo la inteligencia, la genialidad de decir: “Hablemos de esa época”. El público no sabés cómo lo agradece. Claro, nosotros hablamos de una época que la gente joven no tiene idea. Hay un público adulto mayor divino, pero también la gente joven que va es porque le gusta los medios y entonces quieren saber cómo era antes. Y aparte mencionamos de repente un actor, una actriz, por eso “Doradas”, porque es la época dorada del cine, del teatro, la tele. Yo desde Uruguay era chica y veía la televisión argentina y era como Hollywood.

—¿Dudaste cuando te convocó José María Muscari para trabajar en teatro?

—Él me convocó, cuando también recién comenzaba, para una obra y yo justo en ese momento estaba de gira de teatro y no pude. Pasó el tiempo y también estaba ocupada haciendo gira con “Dónde estás, corazón”. Luego pasó el tiempo y no pude coincidir con él, pero yo iba a ver todos sus espectáculos. Por supuesto, dejó de llamarme. Pero yo lo seguí mirando y felicitándolo. Cuando me llamó el año pasado, primero me llega un mensaje: “Te está buscando José María Muscari”. Digo: “¿Para qué?”

—¿Y entonces, que ocurrió?

—No lo podía creer. De entrada le dije que sí, a su propuesta. La obra recién llegó en noviembre. Me enteré de qué se trataba, y además con la ayuda de la inteligencia artificial. La verdad un desafío. Aprendí muchísimo con él, porque te enseña a no tener miedo. Hay que hacer lo que vos querés, como quieras y que no te importe nada. Porque uno a esta altura está lleno de prejuicios, de miedos. Uno va acumulando mensajes que le quedan en el inconsciente. No hagas esto, no hagas lo otro. Como que uno vuelve a la etapa de la infancia. Nos divertimos y mucho gracias a él.

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