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Fecha de publicación: 12 de Abril de 2026 a las 07:06:00 hs

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Medio: TN

Categoría: ESPECTACULOS

Carel Kraayenhof, el bandoneonista que hizo llorar a Máxima en su boda: “Me llaman el hombre de la lágrima”

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Descripción: En 2002, el músico interpretó “Adiós Nonino” durante la ceremonia de casamiento de la argentina con Guillermo Alejandro. Casi 25 años después, volvió a la Nieuwe Kerk de Ámsterdam para revivir ese momento en la serie sobre la vida de Máxima.

Contenido: A casi 25 años de una de las escenas más recordadas de la realeza europea, el músico holandés Carel Kraayenhof revivió el momento en que su bandoneón conmovió hasta las lágrimas a la reina Máxima Zorreguieta en su boda con Guillermo Alejandro. Fue en 2002, cuando interpretó una versión inolvidable de “Adiós Nonino”, la obra emblemática de Astor Piazzolla.

“Desde ese día, en mi país tengo un apodo: el hombre de la lágrima”, contó Kraayenhof en diálogo con TN Show, todavía sorprendido por el impacto que generó aquella interpretación.

Según comentó, en una cultura donde las emociones no suelen expresarse en público, la reacción de Máxima durante la transmisión televisiva marcó un antes y un después: “Los holandeses no lloran fácilmente, y menos en televisión y siendo parte de la familia real. Fue algo muy fuerte”.

Pero su historia con el bandoneón comenzó mucho antes, casi por casualidad. Nacido en Holanda y residente a pocos kilómetros de Ámsterdam, descubrió el instrumento en 1980 al escuchar un disco de Juan José Mosalini. “Me enamoré inmediatamente de ese sonido. Es un instrumento con posibilidades infinitas”, recordó.

Sin embargo, conseguir uno no fue fácil. Durante cuatro años buscó sin éxito hasta que un encuentro inesperado en un parque cambió su destino: un músico argentino le acercó su primer bandoneón y una colección de discos de tango. Así empezó un camino de formación autodidacta, escuchando y estudiando a grandes referentes como Osvaldo Pugliese, Aníbal Troilo y Horacio Salgán.

Su vínculo con Piazzolla, sin embargo, fue decisivo. En 1987, el destino volvió a intervenir: Kraayenhof terminó prestándole su bandoneón al propio Piazzolla durante una estadía en Ámsterdam. El encuentro derivó en una audición improvisada que dejó al compositor fascinado. “Me dijo: ‘Sos un loco holandés, es impresionante que toques así’”, reveló.

Meses después, llegó la confirmación: Piazzolla lo convocó para participar en su musical Tango Apasionado, con estreno en Nueva York. “Fue una experiencia inmensa. Su música es única, esa mezcla de tango, clásico y jazz. Trabajar con él fue un sueño”.

Ese mismo repertorio, años más tarde, lo llevaría al momento más icónico de su carrera: la boda real. Y recientemente, la historia volvió a cerrarse en un círculo perfecto. Kraayenhof fue invitado a tocar nuevamente “Adiós Nonino” en la Nieuwe Kerk de Ámsterdam, esta vez para la serie sobre la vida de Máxima.

Allí conoció a Delfina Chaves, quien interpreta a la reina, junto a Martijn Lakemeier, en la piel de Guillermo. “Fue muy emocionante. Delfina me dijo que tenía seis años cuando vio la boda en Buenos Aires. Sentí que era una vuelta muy linda a mi propio pasado”, contó el músico.

A lo largo de su carrera, Kraayenhof recorrió el mundo con su sexteto y desarrolló una profunda conexión con la Argentina y el tango. Sin embargo, su mirada hoy trasciende la música como espectáculo.

“Vivimos en un mundo atravesado por guerras. Creo en lo que decía Leonard Bernstein: la música es un idioma universal que todos entendemos. Mi mayor sueño es poder contribuir a la paz mundial”, reflexionó. Un deseo que, como aquel 2 de febrero de 2002, vuelve a apoyarse en el poder silencioso de un bandoneón.

Edición de video: Belén Duré / Videolab

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