Fecha de publicación: 6 de Abril de 2026 a las 09:55:00 hs
Medio: TN
Categoría: ESPECTACULOS
Descripción: Los participantes fueron elegidos para compartir una velada en la que vieron la película “50 sombras de Grey”. Hubo de todo menos química.
Contenido: Prometía ser una noche cargada de seducción dentro de Gran Hermano: Generación Dorada (Telefe), pero todo terminó completamente desvirtuado. La cena entre Andrea del Boca y Brian Sarmiento, quienes fueron “beneficiados” tras la decisión de Cinzia Francischiello con el teléfono dorado, estuvo atravesada por tensiones, reproches y un final inesperado.
En el arranque, ambos intentaron entrar en clima con un juego de ficción. En tono de telenovela, la actriz planteó una escena en la que “su madrastra Cinzia la obligó a pasar la noche con un futbolista para salvar a la empresa familiar”. Sin embargo, la dinámica duró poco: a los pocos minutos, el ex Banfield se cansó del acting y la conversación viró hacia conflictos reales dentro de la casa.
El quiebre llegó cuando Andrea, todavía en ese tono ficcionado, le preguntó si tenía esposa e hijos. Él interpretó que hablaba de su vida personal y marcó un límite. “¿Seguimos actuando o no?”, lanzó incómodo. Ante la respuesta ambigua —“como quieras”—, fue más directo: “Con situaciones personales así, no me gusta que se mezclen los temas. Cosas de familias, hijos y mujeres no quiero hablarlas”.
Lejos de calmarse, el clima se tensó aún más. “Quisiste meter a mis nenas”, le recriminó Sarmiento, muy molesto, antes de asegurar que no quería seguir hablando con ella y pedirle que continuara con su escena. Andrea retomó entonces el personaje y cerró su acting con dramatismo y un guiño a otro de los concursantes: “Mi gran amor es Eduardo”.
El desenlace fue tan extraño como el desarrollo de la velada. Andrea simuló una muerte por envenenamiento, mientras Brian observaba atónito y, según había expresado previamente a cámara, con ganas de irse “porque la comida le había caído mal”. Pero lo más inesperado llegó después: la incomodidad acumulada derivó en llanto por parte del jugador.
Mientras Andrea recorría el SUM en silencio y se preparaba un té, 50 sombras de Grey comenzaba a reproducirse en la televisión, casi como un contraste irónico con lo que acababa de suceder. Ella se sentó a verla en el sillón, mientras él decidió mantenerse a distancia, acostado en la cama. “Además de victimizarse, se queda dormido”, disparó la actriz, sin filtro.
Más tarde, en una charla con Yanina Zilli, Sarmiento redobló la apuesta y aseguró que Andrea “trató de hacer con él lo mismo que con Solange Abraham”, dejando en claro que el conflicto estaba lejos de cerrarse. Y remarcó: “Todo estuvo armado por ella para hacerme quedar mal. ¡Es una hija de...!”.
Así, la “noche hot” terminó siendo todo lo contrario: un cóctel de incomodidad, cruces personales y lágrimas que no pasó desapercibido dentro de la casa ni entre los seguidores del reality.
Un nuevo conflicto sacudió la casa de Gran Hermano: Generación Dorada (Telefe) y terminó cruzando todos los límites. Lo que empezó como una discusión doméstica por el uso del lavarropas derivó en gritos, agresiones y una sanción ejemplar. Las protagonistas fueron Pincoya y Tamara Paganini, quienes quedaron en el centro de una de las peleas más explosivas de la edición.
Todo se desencadenó por un toallón. Según se vio en las imágenes, Tamara se quejó porque alguien había tomado el suyo del baño. En ese contexto, Pincoya le sugirió que usara las toallas disponibles: “Ahí hay toallas”, le dijo con ironía. Pero la respuesta fue inmediata y encendió la mecha: “Pero la put... no quiero toallas”.
Lejos de calmarse, la tensión fue en aumento. Cuando Paganini frenó el lavarropas para revisar si su toallón estaba ahí y luego dejó la secadora apagada, la chilena explotó. “Tamara, ¿me dejaste la secadora sin andar?”, le reclamó. La respuesta no hizo más que agravar la situación: “Sí… porque se me canta el cul...”.
A partir de ahí, todo se descontroló. Pincoya arrojó ropa al piso, volvió a poner sus pertenencias en el lavarropas y fue a buscar a su compañera al dormitorio completamente fuera de sí. “¿A ti qué wea te pasa conmigo?”, la enfrentó, avanzando con empujones. Del otro lado, Tamara respondió: “Eh, ¿qué hacés? ¿Por qué me empujás?”. Sin retroceder, la chilena redobló la apuesta: “No seas pasadita conmigo porque yo a ti no te tengo miedo, weón”.
El momento más impactante llegó segundos después. Ya en el patio, cuando la discusión parecía no tener retorno, Pincoya escupió a Tamara. La reacción fue inmediata: Paganini le arrojó una taza de café encima, desatando una escena caótica frente a todos los participantes.
En medio del escándalo, Pincoya comenzó a pedir asistencia médica a los gritos, asegurando que el café estaba caliente y que se había quemado. Sin embargo, más tarde se aclaró que la bebida estaba fría, un dato clave que terminó pesando en la decisión de la producción.
Visitas: 0