Fecha de publicación: 24 de Marzo de 2026 a las 21:01:00 hs
Medio: INFOBAE
Categoría: ESPECTACULOS
Descripción: El director repasó en Infobae al Regreso el proceso de reconstrucción visual y testimonial de “Traslados”, el documental sobre los vuelos de la muerte que ya puede verse en Prime Video y que utiliza pruebas judiciales inéditas para acercar la verdad a nuevas generaciones
Contenido: En una entrevista en Infobae en vivo, el director Nicolás Gil Lavedra repasó el proceso de reconstrucción documental de los vuelos de la muerte, eje de su película “Traslados” que rompió récords de audiencia en su estreno en Prime Video, y profundizó en los elementos judiciales y testimoniales que permitieron visibilizar uno de los métodos más brutales de la dictadura argentina
Durante su participación en el estudio de Infobae al Regreso, donde dialogó con Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos y Mica Mendelevich, Gil Lavedra relató: “‘Traslados’ cuenta desde el 24 de marzo a la actualidad qué sabía la sociedad argentina sobre los vuelos de la muerte”. Subrayó que, al principio, se conocía muy poco: “Las primeras noticias llegaron desde Uruguay, donde empezaron a aparecer cuerpos en las costas. Al principio decían que venían de orgías de buques orientales, pero cuando los hallazgos se multiplicaron, ya nadie podía sostener esa versión”.
El testimonio de Adolfo Scilingo, incluido como archivo en el documental, aportó detalles sobre la mecánica de los vuelos: “La Armada Argentina decidió que los prisioneros fueran eliminados arrojándolos al mar desde aviones navales. Todos los miércoles se hacía un vuelo y se designaban distintos oficiales de forma rotativa para asegurar que la mayor cantidad posible de integrantes de la Armada pasaran por ellos”.
Scilingo detalló: “Los prisioneros designados para morir eran llevados a Aeroparque, dormidos con somníferos, engañados, desnudos y arrojados al mar uno por uno”. Gil Lavedra confirmó la veracidad judicial de estos relatos: “Todo lo que está en el documental está probado en una causa y está juzgado. Desde las condenas a los pilotos hasta las condenas a los represores, para no dar lugar a que otros digan: ‘Están opinando’”.
La investigación del documental reveló que el número de víctimas es incalculable: “Solo en la ESMA y Campo de Mayo había vuelos semanales. En un avión podían ir de 1 a 30. Esos eran los dos centros con acceso directo a una pista. Después estaban la Mansión Seré, el Olimpo, que usaban la base de Morón. El número real es imposible de precisar”, explicó el director.
Consultado sobre la génesis de la metodología, Gil Lavedra señaló: “Esto viene de la Escuela de las Américas, de la guerra de Argelia. Es un aprendizaje de los militares de Francia: si no hay cuerpos, no hay delito”. El documental expone que los vuelos fueron “un plan sistemático y eficaz”, como lo prueban las apenas 70 víctimas identificadas frente a los cientos o miles de desaparecidos.
Uno de los casos reconstruidos con mayor crudeza es el de Floreal Avellaneda, secuestrado a los 14 años junto a su madre: “A la madre la legalizan y la llevan a Devoto. Ella pide por él, hasta que le dicen: ‘A tu hijo ya lo matamos’. La tía reconoce el cuerpo en Montevideo por un tatuaje. Lo tiraron desde un avión y lo empalaron. Eso marca que no había límites: no era solo ir contra la guerrilla, era hacer desaparecer a cualquiera que tuviera un lazo con la militancia”.
La voz de los ex conscriptos también cobra relevancia. Gil Lavedra destaca el testimonio de Eduardo Félix Bravo, conscripto de 19 años: “Veía llegar camiones con gente, cómo subían al avión y el avión volvía vacío. Él, que no estaba politizado, pudo aportar en los juicios gracias a su testimonio clave”.
La película, producida por Zoe Hochbaum y Milagros Hadad, fue diseñada para acercar la historia a los jóvenes: “Desde el inicio iba a ser un documental para las nuevas generaciones, por eso tiene un ritmo más dinámico. Había que mantener la atención en una era donde todo cambia rápido”. Gil Lavedra enfatizó la decisión de incorporar recreaciones: “Intentamos mostrar lo mismo que dicen las causas judiciales, pero con respeto por las víctimas y sus familiares”.
En la reconstrucción visual, el director contó con imágenes de Enrique Piñeyro y con la colaboración de Zoe Hodgkinson en la recreación de la caída: “Fue un desafío técnico. Usamos drones y 3D para mostrar la sensación de vértigo, el silencio, el instante de la caída”.
La banda sonora y el cruce con otras artes también estuvieron presentes: “La canción Vuelos de la Bersuit describe el fenómeno desde la mirada de la víctima. La obra de Basualdo, expuesta en El Moderno, fue parte de la puesta visual para transmitir la ausencia y el vacío”.
Gil Lavedra, hijo de una asistente social que trabajó en las primeras restituciones de nietos y de Ricardo Gil Lavedra, referente en la Justicia argentina, resaltó: “En mi casa se respiraba la memoria y la lucha por la justicia. La película busca dar voz a esa ausencia y sostener la lucha por el Nunca Más”.
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