Fecha de publicación: 15 de Marzo de 2026 a las 13:43:00 hs
Medio: INFOBAE
Categoría: ESPECTACULOS
Descripción: El exfutbolista aprovecha cada minuto que puede con Valentino, Constantino y Benedicto. Y ahora también se suman sus amigos, como los hijos de Evangelina Anderson
Contenido: El departamento de Wanda Nara fue escenario de risas, historias y complicidades durante los días en que Maxi López se reunió con su familia, aun sin la presencia de la conductora. El exfutbolista, siempre predispuesto a disfrutar cada minuto junto a sus hijos, ocupó la cabecera de la mesa de mármol mientras el bullicio adolescente y las voces infantiles llenaban el ambiente. Frente a él, los chicos disfrutaron del menú, de las anécdotas y de la compañía. Pero el grupo no estuvo compuesto solo por parientes directos: a la mesa se sumaron las nenas de Wanda Nara, hermanas de sus hijos, y Emma Demichelis, la pequeña hija de Evangelina Anderson, a quien todos llamaban Abrojito.
La presencia de Nora Colosimo, madre de Wanda y exsuegra de Maxi, aportó una capa adicional de familiaridad y calidez a la postal. La relación de Maxi con su exsuegra transcurrió en armonía, sin tensiones, como si la historia compartida sirviera para sumar más integrantes a la mesa. Entre risas y bromas, López disfrutó de esos encuentros tan buscados y ahora tan valorados, después de años en los que las distancias y los desacuerdos no le permitieron vivir la cotidianeidad con Valentino, Constantino y Benedicto.
El almuerzo se transformó en un momento de celebración simple, donde no faltaron las charlas cruzadas, las miradas cómplices y algún comentario que desató carcajadas generales. Maxi observó todo desde su lugar, con la satisfacción de quien sabe que esos pequeños rituales cotidianos marcan la diferencia. Las hijas de Wanda reconocen al exjugador como parte de su propia familia, por ser el padre de sus hermanos mayores y por la cercanía que Maxi logró con las pequeñas. En tanto, a la mesa también se sumó Emma Demichelis, quien con su simpatía, completó el cuadro de una familia ensamblada y ruidosa, unida por la costumbre de compartir la mesa y la sobremesa.
El plan familiar no terminó en el almuerzo. Cuando cayó la noche y la ciudad ofreció nuevas opciones, Maxi cambió el entorno doméstico por un restaurante, esta vez rodeado de adolescentes con ganas de divertirse. Allí, los protagonistas fueron sus hijos y sus amigos, entre quienes estuvo Bastian Demichelis, hijo mayor de Evangelina Anderson y Martín Demichelis. Bastian llegó acompañado de su novia y dos amigas, y rápidamente el grupo se adueñó del salón con risas, chistes internos y esa energía contagiosa que solo los adolescentes despliegan.
Maxi, lejos de quedarse al margen, se integró al ritmo del grupo. Se lo vio relajado, atento a cada ocurrencia, celebrando el bullicio y la vitalidad de los chicos. No hubo apuro ni agenda: solo una larga cena donde los temas fueron y vinieron, entre bocados y bromas. En el aire flotó esa sensación de que el tiempo se detenía, que cada encuentro era una oportunidad para crear recuerdos, reforzar lazos y disfrutar lo que antes parecía lejano.
La jornada resumió el presente de Maxi López: un papá dedicado, que buscó recuperar el tiempo y aprovechar cada momento con sus hijos. Lejos de los conflictos y las distancias del pasado, se mostró más cerca que nunca de ellos, dispuesto a estar presente en las actividades simples, en las reuniones espontáneas, en las risas compartidas y en la cotidianeidad que tanto añoró durante años.
No hubo grandes planes ni eventos extraordinarios: solo la certeza de que la felicidad muchas veces se esconde en una mesa bien servida, en una sobremesa extendida y en el bullicio alegre de los chicos. Maxi López, cabecera de familia, eligió quedarse cerca, sumar kilómetros de charlas con sus hijos y disfrutar de cada día como si fuera único.
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